Javier

Historia

En esta localidad se han hallado restos romanos entre los cuales un interesante bronce de raigambre helenística. En la Edad Media fue un condado.

El señorío de Javier.

En 1217 pertenecía, junto con su castillo, a Pedro Ladrón, quien lo empeñó a Sancho el Fuerte de Navarra. En 1223 estaba en poder del rey de Aragón, a tiempo que en la menor edad de don Jaime I le disputaban la corona sus dos hermanos don Sancho y don Fernando; éste entregó la villa y castillo de Javier en empeño al rey don Sancho el Fuerte de Navarra por 9.000 sueldos de sanchetes, con la condición de devolver esta cantidad para carnestolendas siguientes y que no verificándolo quedase radicado el dominio en el rey de Navarra, lo cual parece que se verificó, porque en 1236 el rey don Teobaldo I dio dicha villa y su castillo a don Adán de Sada para que los tuviese durante su vida con la condición de hacer guerra y paz et de mio cuerpo servicio (decía Sada al hacer el homenaje) por el rey de Navarra y sus sucesores. En 1252 el mismo don Teobaldo dio el señorío de Javier a don Martín Aznáriz de Sada y a doña María Périz su mujer, en cambio de Ordoiz cerca de Estella, con la condición de hacer guerra y paz por el rey de Navarra cuando fuere necesario. En 1281 era señor de Javier Gil Martínez, hijo de don Aznar de Sada y de doña Oria Gil; el primero hizo homenaje por sí y sus sucesores a la reina doña Juana y los suyos de hacer guerra y paz con el castillo y villa de Javier, siempre que fuere menester, por 800 sueldos de sanchetes al año que el rey debería darle: "Sepan quantos esta present carta verán, y odrán, que yó Gil Martinez seiñor de Savier fillo de D. Aznár de Sada, cabaillero qui fué, et Dona Oría Gil su muiller, con conseillo de la dicha Dona Oría Gil mi madre, et de Don Ferrant Gil de Sarasa mio tio, et de otros mios parientes, prometo á buena fé senes, engaino, et fago pleit y omenaje por mi y por todos mios sucesores, qui empues mi heredaren el castillo y la villa de Savierr, á vos Don Gerín Damplepurs gobernador de Navarra, en voz y en nombre de la muit alta seiñora Dona Johana reina de Navarra mi seiñora natural, y de todos sus sucesores herederos de Navarra, de facer guerra y paz del dicho mio castillo, y de la villa de Savierr, toda sazon que mester fuere, y fuere demandado á mi y á mis herederos del dicho castillo y villa de Savierr ochocientos sueldos de Sanchetes de mesnadaría cada aiño, por la fiesta de Sant Miguel, que es en el mes de septiembre; por la quoal mesnadería yó, y mis herederos antedichos, seremos tenidos de servir á la dicha reina et á sus herederos de Navarra: et esta guerra y paz prométo de facer así como dicho es de suso en pena de traicion, de guisa y de manera que si yó ó los dichos mios herederos, lo que Dios non quiera, failleciesemos en esto, que seamos traidores por eillo, de guisa que no nos podamos salvar en cort, nin fuera de cort, por nuestras manos nin por agenas, nin por otra razon ninguna ni pueda ser dicha ni pensada. Empero es á saber que si la dicha reina, ó sus herederos de Navarra, non diesen á mi ó á mis herederos los ochocientos sueldos de mesnadería, asi como dicho es de suso cada aino, que yó ni mis non seamos lenidos de guardar ni atener estas cosas antedichas. Et, en testimonio de todo esto, yó el dicho Gil Martinez pongo el mio seillo colgado en esta presente carta. Testigos son de todo esto, qui fueron en el logar y por testimonios se otorgaron, á placentería de ambas las partidas, Don García Martinez de Uriz, Don Simen de Sotés, y Don Diago Periz su hermano, et Maestre Gil Lopiz García Ochoa Dupaco, Martin Ibaines de Uriz, Don Pedro Gil de Garriz, Roy Lopiz Doriz, cabailleros, y otros muchos. Data en Cáseda lunes primero empues Sant Urban, año Domini millesimo CC. octuagesimo primo". En 1303 Aznar Martínez de Sada hizo homenaje por sí y sus sucesores en manos de don Alfonso Robray, gobernador de Navarra, de hacer paz y guerra por la reina doña Juana y sus herederos, dándole 800 sueldos sanchetes por mesnadería cada año; pero que faltándole a esto cesaba el homenaje. El rey don Luis Hutín confirmó este convenio en 1307. En 1329 don Rodrigo Aznáriz, biznieto de don Martín, haciendo relación del cambio verificado en 1252 se obligó a servir a los reyes don Felipe y doña Juana por 40 libras tornesas de mesnada al año, por las cuales hizo homenaje y que no pagándoselas, sólo quedaría obligado a lo que se pactó en la permuta. En 1376 Rodrigo Aznáriz de Sada repitió el homenaje anterior por dos mesnadas de a 20 libras de carlines prietos que le dio el rey don Carlos II, obligándole a presentarse con caballo y armas según á mesnadero correspondia. En 1474 tenía el señorío de Javier Martín de Azpilcueta. Este Martín de Azpilcueta vino al señorío de Javier por su mujer doña Juana Aznárez; de este matrimonio nació doña María de Azpilcueta que se casó con don Juan de Jaso y heredó el señorío de Javier; de este matrimonio nació San Francisco Javier. Don Miguel, hermano mayor del Santo, heredó el señorío y tuvo por hija y heredera a doña Ana que casó con don Jerónimo de Garro, vizconde de Zolina, de donde proceden los duques de Granada [Moret, Anales, tom. 5, página 124]. En 1376 y 1379 era señor de Javier Rodrigo de Aznáriz. En 1398 lo era su hijo Martín Aznáriz. Pasó después a la familia de Azpilcueta y luego a la de Jaso.

Destrucción del castillo.

Fernando el Católico, consumada ya la conquista del reino de Navarra, mandó destruir a partir de 1512 gran número de fortalezas navarras por considerarlas perjudiciales para la seguridad del reino. Entre ellas la de Javier, cuyo señor siguió el partido de los legítimos reyes de Navarra.

Pleitos con los sangüesinos.

Según refiere Idoate en Rincones… (t. III, págs. 191 y 192) la señora de Javier, doña María de Azpilcueta, madre de San Francisco, tuvo reñidos pleitos con los sangüesinos por cuestiones de ganado, términos, etc… A partir del año 1520 discutían por los términos de Vallulada y Valdarto. En 1522 los sangüesinos cortaron dos hermosas encinas dentro de los términos del Señorío, como venganza de cierto carneramiento hecho por los guardas de Javier. Así mismo insultaron a doña María. Esta recurrió a los tribunales, siendo condenados los cortadores a indemnizar con un ducado por cada árbol cortado.

Paso de almadías. Los almadieros roncaleses pagaban a su paso por la presa llamada "Muerta" de Javier, un real de plata, como se desprende de un memorial que el valle del Roncal elevó a las Cortes en el año 1780.

Fuente: http://www.euskomedia.org/aunamendi/71234/47308?q=castillo+de+javier&partialfields=fondo%3Aau%25F1amendi&numreg=4&start=0



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