Hondarribia

Anteriormente Fuenterrabía. Ciudad y Municipio de Gipuzkoa que adopta su denominación actual por resolución 15-05-1980 (Boletín Oficial del País Vasco 11-05-1981 y Boletín Oficial del Estado 22-04-1989), situado al NE de la provincia, frente a la laburdina Hendaya. Riega su término por el SE el canal de Jaizubia, hallándose la ciudad al este del término municipal, en una llanura junto a la desembocadura del río Bidasoa en el mar Cantábrico. Relieve ondulado que alza sus cotas máximas en el monte Jaizkibel, hondarribitarra casi en su totalidad. Las coordenadas geográficas del casco urbano son 1° 53' 45" long. y 43° 21' 40" lat. (Mer. M.). Limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con el término de Irún, al oeste con los de Lezo y Pasajes y al este con Hendaya. La pleamar ocasiona que se llenen varios canales que sirven a las tierras cercanas al río. Además de éstos hay que citar el río Urdanibia, franqueado por el puente de Amute, y las corrientes menores: Txurruta, Txori y Grazia.

Geología

La mayor parte de su demarcación queda dentro de la llamada Cadena Costera, que va desde Hendaya a Zumaya. Toda la parte de su costa (Punta Turrilla, Cabo de Higuer), incluyendo el Jaizkibel (550 m.), está constituida por terreno de areniscas, microconglomerados y margas (tramo duro; bancos ginesos). En las faldas del Jaizkibel, por su parte S., encontramos una franja de terreno formada por calizas y margas (tramo blando; bancos delgados); a ésta sucede otra franja, alternación de calizas a calizas areniscas con margas. Los terrenos próximos al canal de Jaizubia y los de la entrada a la villa son terrenos aluviales.

Población 1960-1970: véase tabla. 1860: 3.129 (sin Jaizubia); 1900: 4.345; 1930: 6.181; 1940: 5.994; 1950: 7.363; 1966: 9.671; 1975: 10.995; 1981: 11.276; 2000: 14.863.

Edificación: 1800: 182; 1876: 551; 1900: 595; 1910: 743; 1950: 874; 1970: 679 (concentrada), 418 (diseminada).

Movimiento natural. Matrimonios: 1966: 136; 1967: 154; 1968: 168. Nacidos vivos: 1966: 153; 1967: 185; 1968: 169. Defunciones: 1966: 74; 1967: 77; 1968: 67. Mortalidad antes de 5 años: 1966: 4; 1967: 4; 1968: 4. Desde 1960 a 1968 la población de este municipio ha crecido en un 2,11 % medio anual. Indice de crecimiento de 1960 a 1970 (base 100): 122,03. Variación porcentual de la población: 1970-1975: + 5,0.

Lengua

L. L. Bonaparte, en 1869, la clasificó en el euskera alto navarro septentrional y, dentro del mismo, en el subdialecto de Guipúzcoa y variedad de Irún. En un documento de 1778 se dice acerca del vascuence en Fuenterrabía: "hasta aquí no se ha declarado por romanzado, ni concibe se pueda declarar por tal porque la lengua nativa vulgar y corriente es la vascongada en que se comprenden todos o los más, así en la intramural como en la extramural y muchos caseríos y en éstos todos; y los que únicamente poseen la lengua castellana son muy pocos y se reducen a los dependientes del rey, por ser su plaza de Armas, y sin duda por éstos se introdujo para su pasto espiritual la religiosa costumbre de predicarse en castellano, pero sin omitirse en bascuence…" (Varios: "G. H. L. V.", Auñam., l960, t. I, pp. 67-102). En el primer tercio del siglo XIX, Añibarro la incluye, a efectos de predicación, en una lista de localidades cerradamente vascoparlantes. (Varios: Op. Cit., pp. 44-60.) En la actualidad (1970) el número de vascófonos asciende a 6.800 personas, representando al 65 por 100 de su población total (P. de Y.: "Los D. y V.", sep. "B. R. S. V. A. P.", 1973, p. 42). Sobre la utilización del vascuence en 1778 véase también Satrústegui: Plática vasca del año 1778 en el proceso de Fuenterrabía, "FLVSD" n.° 32, pp. 287-302. En mayo de 1979 el nuevo Ayuntamiento ondarribitarra acordó, por 13 votos a favor y dos abstenciones, que las actas de los plenos municipales se redactarán en euskara sin traducción castellana. Este acuerdo sin precedentes rompe una tradición sólo superada por algunas cartas del Ayuntamiento de Hendaya sobre temas pesqueros obrantes en el archivo.

Las brumas de la leyenda

Las brumas de la leyenda. En el Poema de Fernán González, atribuido a un monje del Monasterio de Arlanza y escrito hacia 1260, se cita a Hondarribia como escenario de una acción de Carlo Magno anterior o simultánea a la batalla de Roncesvalles:

132 Sopo Bernald del Carpyo que françeses passavan, que a Fuente Rrabya todos y arrybauan, por conqueryr Espanna segunt que ellos cuydavan, que ge la conquerryan mas non lo byen asmavan.

133 Ovo grandes poderes Bernaldo dayuntar, e dessi enbyo los al puerte de la mar; ovol'todas sus gentes el rrey casto a dar, non dexo a ese puerto el rrey Carlos ribar.

134 Mato y de frranceses rreyes e potestades, com diz la escrrytura syete fueron, sepades, muchos morieron y, esto byen lo creades, que nunca más tornaron a las sus vecindades.

Este paralelismo Roncesvalles-Fuenterrabia es observable también en el Paraíso Perdido de Milton (1667):

585 Or whom from Biserta sent from Afric shore

586 when Charlemain with all his peerage fell

587 by Fontarabia.

Una leyenda cita a los reyes de Navarra cazando en el monte Jaizkibel. Según ésta, el rey Sancho II "Abarca" (970-994) habría topado con una joven cuya belleza alabó llamándola guztiz ederra y haciéndola madre de un hijo suyo. El capitán Martín de Juztiz consiguió en 1613 que un rey de armas expidiera una certificación de descendencia real para los miembros del solar de Juztiz basándose en la supuesta equivalencia juztiz=guztiz. El documento fue otorgado por Felipe III. También atribuye la tradición a este monarca la erección del castillo anterior a las murallas, aunque a uno de los baluartes de la muralla posterior se le llamara, hasta entrado el siglo XVIII, de Wamba.

Hundarribia en el siglo XII

Hundarribia en el siglo XII. Ya en el campo de las afirmaciones documentadas vemos aparecer el nombre Hundarribia entre las tierras adjudicadas por el rey de Navarra a los pobladores de San Sebastián, en documento que Banús localiza entre 1153-1157 y 1169-1194.

Etiam terminum dono ad popullatores de Sancto Seuastiano, de Hundarribia usque ad Oriam, et de Arrenga usque ad Sanctus Martinum de Arano; scilicet quod ego habeo sub terminum illum et totum quod ibi est de rreyalengo.

Conquistada por Castilla

Conquistada por Castilla. El nombre de Fuenterrabía recurre tras el de San Sebastián en el recuento de lugares del reino navarro, conquistados por el rey Alfonso VIII de Castilla, que ofrece el arzobispo toledano Rodrigo Ximénez de Rada [(cfr. De Rebus Hispaniae, Lib. VII, Cap. XXXII, p. 172 de la edición matritense de 1793)]. En el original latino que figura en el texto se escribe Fontem Rapidum y, según el códice toledano del mismo texto, Fontem Rapitum, ambos en acusativo.

Estrecha relación con Navarra

Estrecha relación con Navarra. Pese al traspaso de una corona a otra, lazos económicos seculares siguieron configurando a la zona ondarribitarra como un apéndice del reino de Navarra al que las guerras castellano-navarras no ocasionaban más que perjuicios. Por eso, aprovechando las treguas con Castilla, el concejo de Fuenterrabía firmó en 1245 un convenio con el rey Teobaldo I por el que se comprometía a proteger a los navarros y sus bienes:

"Nos el prebost, los jurados, et todo el conceyllo de Fontarrabia: facemos á saber á quantos estas letras veyrán, que Nos á bona fe recebimos en nuestra comienda, et en nostra defension, por el tiempo que la tregoa de los reyes durare, á los homes et las femas et todas las cosas del regno de Navarra, cuanto nuestro poder se estiende, eyllos pagando en nostra villa las costumnes que hi pagar se deben. Nin debemos recebir en nostra villa, ni en poder de illa, nuil mal feitor, ni roberia que hi faga, si non fuere por mandamiento de nuestro seinor el rey de Castella, ó daqueil que terrá la villa por honor."

La catedral de Pamplona siguió poseyendo una serie de bustalizas junto a Fuenterrabía entre los siglos XIII-XV. Asimismo las poseía San Miguel in Excelsis según documento de 1371 y 1374.

La devolución de Hondarribia a Navarra (1256). El 1 de enero de 1256, tras un encuentro de los reyes de Castilla y Navarra en Vitoria, Alfonso X "El Sabio" devuelve a Teobaldo II de Navarra (1253-1270) las villas de San Sebastián y Fuenterrabía con todas sus rentas de mar y de tierra. La devolución se efectúa "de mi en amor en toda su vida", es decir, de por vida, y ello se constata porque en 1280 Alfonso se hallaba en el lugar cuando Felipe "El Atrevido" intenta sitiar la población siendo desbaratados sus planes por el hondarribitarra Machin de Arsu.

Nuevas exenciones. Alfonso el Sabio, por privilegio librado en San Sebastián el 28 de diciembre de 1280, con el fin de que Fuenterrabía se poblase mejor, la eximió de todo pecho y pedido para siempre, salvo los diezmos de la mar. Su hijo el rey Sancho IV despachó otro en Madrid el 1 ° de diciembre de 1290, mandando que los mercaderes que viniesen al puerto de Fuenterrabía, o fuesen de éste con mercaderías a Navarra, anduviesen salvos y seguros, pagando los derechos acostumbrados en tiempo de su abuelo y el diezmo de las mercaderías que extrajesen o introdujesen, no siendo de las vedadas.

Campaña de Normandía de Carlos II de Navarra, 1355-1360

Campaña de Normandía de Carlos II de Navarra, 1355-1360. Se inicia en julio de 1355 y tiene como objetivo recuperar los bienes patrimoniales de la casa de Evreux amenazados por el rey de Francia. La expedición, compuesta por 2.000 navarros, salió de Fuenterrabía, repostando en Bayona, ciudad entonces inglesa. De 1356 a 1357 el navarro, pieza importante del ajedrez europeo (Guerra de los 100 años), permanece preso en Arleux y tras su liberación, se convierte en el dueño de la situación. Pero a la muerte de Etienne Marcel su estrella declina. Y pese a que nuevas naves salen de nuestro puerto al mando de Muñoz de Salt con 334 navarros y guipuzcoanos, Carlos II concierta la paz en octubre de 1360. La ayuda guipuzcoana procedía de la política de acercamiento iniciada por el de Evreux desde el comienzo mismo de su reinado, política que cristalizó en la pacificación de la muga entre Navarra y Guipúzcoa y en el vasallaje que rindieron diversos señores guipuzcoanos, tales como los Oñaz, Blastegui, Lazcano, etcétera, al rey navarro. Rota la paz, vuelve a utilizar nuevamente los puertos guipuzcoanos para enviar tropas a Cherburgo, en 1356.

Nuevo convenio con Navarra (1365)

Nuevo convenio con Navarra (1365). En agosto de 1365 hizo Fuenterrabía un tratado de comercio con Carlos II de Navarra, consistente en que éste fabricase en su puerto de Monzón, en Andara (Lesaca), una casa donde los mercaderes navarros descargasen sus mercadurías para transportarlas al mar y que hiciese fabricar también, cerca de dicho puerto, un puente para pasar las gentes, bestias y mercadurías. Se comprometió el rey a aderezar los caminos en su reino hasta dicha casa y puente, y el concejo de Fuenterrabía, a hacer a su costa, desde la dicha casa y puente, por tierra y por agua, el camino bueno y suficiente, derrocando las peinas et limpiando, et isanchando el rio, et los caminos, en manera que bajel de coranta cargas arriba llegue por agoa al dicho puerto, et liben las mercaderías salvament por tierra et por agoa fasta la dicha villa, ó fasta las grandes naves, pagando los mercaderes á los marineros, baxieillos e mulateros, su salario. Los mercaderes que hicieren dicho viaje estarían libres de todo derecho pagando por cada carga seis cornados o seis dineros carlines, sin que se les pusiese de nuevo pecha ni sisa ni imposición, excepto si comprasen ó vendiesen en Castilla de las cosas vedadas que debiesen pagar diezmo. Los mercaderes que llevasen vino de Navarra, por el dicho puerto, lo podían cargar y llevar en naves o bajeles a donde quisiesen o venderlo en Fuenterrabía, y su jurisdicción, en grueso, en pipas o en toneles, non vendiendo á taberna, ni a menudo, y pagando los 6 dineros. Por cada quintal de hierro que cargase en el puerto, debían pagar 4 maravedís.

Devolución de parte de Rioja, Alava y Guipúzcoa, comprendida Fuenterrabía, a Navarra (1366-1368)

Devolución de parte de Rioja, Alava y Guipúzcoa, comprendida Fuenterrabía, a Navarra (1366-1368). La guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastamara va a permitir a Carlos II "El Malo" de Navarra recuperar gran parte de las tierras del reino navarro conquistadas por Castilla. Pedro I promete en Livourne, el 23 de setiembre de 1366, la restitución de una serie de plazas entre las cuales se hallaba Fuenterrabía. Consiguientemente, y para neutralizarlo, Enrique promete en Santa Cruz de Campezo, en enero de 1367, otro tanto. Al año siguiente Carlos consigue lo prometido. Pero en 1373 el arbitraje papal obliga al navarro a abandonar Alava y Rioja, y en la guerra subsiguiente con Castilla, el resto.

Franquicias

Franquicias. Para atraer a una población marcadamente navarrista tanto Enrique II, los Reyes Católicos como Juana I de Castilla otorgaron privilegios y exenciones a sus naves y comerciantes con el objetivo de que la expectativa de riquezas atrajera a una población que podía verse ahuyentada por la peligrosidad fronteriza. Un documento firmado por Enrique II en Toledo el 12 de diciembre de 1374 mandó que los diez maravedís anuales que estaban adjudicados a Fuenterrabía para las labores de los muros se pagasen de los derechos de las ferrerías y diezmos de la mar. Los reyes católicos dieron otro en Medina del Campo, el 21 de marzo de 1489, mandando que a los vecinos, moradores y naturales de Fuenterrabía, sus naves, fustas y bajeles no se les impidiese ni quitase género alguno de bastimento que trajesen de cualquiera parte, pese a cualquier privilegio en contra. El mismo rey Fernando de Aragón, por otro librado en Zaragoza el 18 de julio de 1498, mandó se pagasen a Fuenterrabía cada año, mientras fuese su voluntad, 250 florines de oro por las velas de la villa y guarda de las puertas. También hay noticia de otro de los mismos reyes católicos del año de 1516, por el cual se le hizo la merced de 112.000 maravedís en las alcabalas por los servicios prestados en el de 1512 en la batalla de Belate. Tiene igualmente otro otorgado por la reina Juana en Valladolid [18 de marzo de 1527] para que ningún barco sea preferido en la cargazón a los de Fuenterrabía, aunque sea mayor. Por otro de la misma de 22 de marzo del propio año se manda que los barcos de Fuenterrabía sean libres de anclaje, prebostazgo, almirantazgo y derechos reales en todos los puertos del reino.

Los grandes incendios del siglo XV

Los grandes incendios del siglo XV. En el año de 1462 hubo en esta ciudad un incendio parcial y otro general en el de 1498, de manera que sólo nueve casas se salvaron en este último. Los daños que ha sufrido en los sitios que ha tenido han sido también muy grandes. Todo esto, así como su situación fuera de la carretera general, contribuyeron a aminorar su antigua consideración, reduciéndola casi a la de un pueblo de marineros y pescadores.

Sitios de 1476 y 1477. Ambos hay que situarlos en el contexto de la lucha por el trono de Navarra entre Francia y Castilla durante el reinado de Leonor I. En 1476 penetró en Guipúzcoa Alain de Albret "El Grande" con 40.000 hombres mientras Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se hallaban inmersos en la lucha por arrebatar el trono a la heredera del mismo, D.ª Juana, a la que apoyaba Portugal, aliado con Francia. En este episodio participaron todos los caballeros de Vizcaya, Alava y Guipúzcoa, siendo Juan de Gamboa nombrado alcaide de la plaza sitiada. Alain de Albret tuvo que retirarse, aunque al año siguiente volvió a probar suerte con idéntico resultado. Por aquellas fechas la plaza era casi inexpugnable. Según Garibay: "La villa está en un alto y rodeada de una alta muralla. Las aguas del río la rodean en su mayor parte y suben en marea alta hasta la mitad de dicha muralla. Por la parte de la tierra se halla muy torreada. Es lugar fragoso donde a gran pena pueden andar los caballos". Violet-le-Duc también la describe, pero con mayor amplitud la hallamos en la Cronica de Hernando del Pulgar (parte 2.ª, cap. XXXVII), donde refiere hablando del sitio de Hondarribia ocurrido en 1476, que los de la villa, "acordaron defenderse por lo bajo de ella, desde los baluartes e desde las cavas que tenían fechas; e para esto derribaron lo alto de las torres e de las almenas, porque si la artillería de los franceses tirase al muro y lo derribase, las piedras que de él cayeran, no firiesen ni ocupasen a los que andaban debajo en derredor de la villa por de fuera, para la defender". Según inventario suscrito en 15 de mayo de 1508, las existencias de material de guerra almacenadas en este castillo eran las siguientes: 27 piezas mayores de artillería; pasa volantes y lombardas con dos servidores para cada una de ellas; tres piezas llamadas lombardetas; 14 lisardetas; 6 corbatanas; 28 ribaduquines; 5 espingardas; 3 barriles de pelotas de hierro; 56 barriles repletos de pólvora; 2 costales de salitre; una pipa llena de azufre; 133 ballestas; 46 poleas de hierro; 19 cajas de almacén; 375 manojos; 50 pares de corazas; 102 capacetes con sus baberas; 34 atados de lanzas usadas y 77 lanzas gruesas.

Proyectos portuarios con Navarra

Proyectos portuarios con Navarra. Diez años después los hondarribitarras solicitan a las Cortes de Navarra que, en interés tanto del concejo como del virreinato, se estudie la posibilidad de canalizar el Bidasoa para facilitar el comercio exterior navarro. Navarra contestó depositando mil ducados de oro para auxilio de las obras que fueron subastadas, sin resultado práctico, por dos veces. Dice Ciriquian que Tolosa y San Sebastián protestaron por lo que esta canalización había de perjudicar los derechos de tránsito de la primera y los portuarios de la segunda, pero, no obstante, las negociaciones entre Fuenterrabía y Navarra continuaron. El virrey navarro visitó el río, se encomendó la redacción del oportuno proyecto de canalización al maestre Gil, de Gallur, y Fuenterrabía dejó en Pamplona, en garantía de sus compromisos, el pie de una cruz de más de 11 kg. de peso que era propiedad suya. El proyecto no llegó a buen término aunque, bajo una u otra forma, en 1569, 1597 o 1638 fue renovado, sin resultado, y siguió siendo suscitada esta cuestión hasta el siglo XIX.

La separación de Guipúzcoa, 1638-1653

La separación de Guipúzcoa, 1638-1653. Durante 15 años, Hondarribia dejó de asistir a las Juntas Generales de Guipúzcoa y trató de gestionar su reunión a Navarra. Gorosabel relata así este incidente que pone de relieve la recurrente navarreidad de la plaza: "Apenas hubo alcanzado esta en el año de 1638 el título de ciudad, dejó de concurrir á las Juntas generales y particulares de la provincia con pretextos diferentes; pero la verdadera causa de su desvío era otra, la cual no tardó en descubrirse. Tenía en efecto la pretensión de que sus procuradores hubiesen de ocupar en las Juntas el primer asiento, votando tambien los primeros; y que en las convocatorias se antepusiese el nombre de ciudad al de villas. Quería en una palabra sobreponerse en el uso de prerrogativas á todos los demás pueblos, perjudicando en su antigua posesión y costumbre á los que estaban mas adelantados por su mayor importancia, y por consiguiente mas recargados en el encabezamiento fogueral. Como la provincia no dio lugar a tan irregulares exigencias, Fuenterrabía prefirió dejar de asistir á las Juntas á tener en ellas el asiento anterior; asiento que en su envanecimiento le parecia ya inferior á su nueva categoría. La defensa de la plaza de Fuenterrabia se hizo, no por solos sus vecinos, sino en union de la tropa y los tercios de otros pueblos, que entraron en ella por mandado de la provincia, como lo demuestra la historia de su asedio. Si pues era justo que para perpetuar la heróica resistencia de esta plaza en la mencionada ocasion se le diese el titulo honorífico de muy valerosa ciudad: si lo era tambien que se premiase á sus hijos que se hubiesen distinguido en ella: no lo era seguramente el que quedasen oscurecidas las glorias de los demás guipuzcoanos. Ni era regular quedasen estos postergados en sus honores, despues de haber derramado su sangre, y hecho por la salvacion de este pueblo tantos sacrificios, que parece se desconocian despues. Así lo comprendió la provincia, manifestando el sentimiento que le causó semejante comportamiento; á lo que se agregó la noticia de que Fuenterrabia andaba gestionando por su incorporacion al Reino de Navarra, separándose de Guipuzcoa". Por un informe presentado a las Cortes de Navarra en octubre de 1795 publicado por Idoate en "R. de la H. N." (II) sabemos en qué consistieron dichas gestiones: "Puerto propio que fomente el comercio interior y exterior de Navarra, ha sido de los intereses de primera consideración de sus Cortes generales en este y el pasado siglo.En las celebradas el año 1644, se confirió entre nuestro nacional Congreso y el cabildo secular de Fuenterrabía, población del rey D. Sancho, sobre restablecerse el absoluto, recíproco y libre comercio entre Navarra y aquella ciudad, que lo hubo de inmemorial hasta que se dificultó en el año de 1521, con la sangrienta guerra entre Carlos V y Francisco I de Francia, en que se apoderaron los franceses de Fuenterrabía y del castillo y ciudad de Pamplona, distrayendo éstos el tráfico de Fuenterrabía y abrigándolo a Bayona, San Juan de Luz y Ciburu. En aquellas conferencias se presentan las ventajas y desconveniencias en restaurarse aquel comercio y resalta la oficiosi- dad de Fuenterrabía en su anhelo por el mutuo comercio con Navarra y porque se hiciese a ese fin navegable el río Bidasoa. Y aparece una precaución acertada en aquellas Cortes; ya se había acordado en las de 1642 que se diesen cartas de favor a la villa de Rentería para la pretensión que tenía del puerto, atento venía a ser esto en favor del Reyno, y que en nombre del Reyno se hiciesen con el rey, su visorrey y demás personas todas las instancias convenientes para que en el decreto de la circunvecindad del puerto de Pasage-Rentería, sea comprendido en este Reyno. Y que la Diputación lo representase y suplicase a S. E., advirtiendo no se hablase sino, en cuanto a que se comprendiese al reyno de Navarra en dicha circunvecindad, sin tratar de otros intereses que los del Reyno, ni adherirse en la causa a ninguno de los pueblos que litigaban. Ni en las Cortes de 1642 y 44 no pasó de plática el proyecto, aunque se remitió a ulterior examen cometido a la Diputación, y ignora la Junta volviera a ponerse en movimiento hasta las Cortes de 1702". Ante la negativa hondarribitarra a volver a integrarse a Guipúzcoa, las Juntas guipuzcoanas acordaron separar oficialmente a la ciudad. Dice Gorosabel: "El acuerdo de esta grave determinacion, redactada con duras expresiones, fué tomado en las Juntas generales celebradas en la villa de Tolosa por el mes de abril de 1651, mandando que no se hablase mas de ello. Fuenterrabia fué considerada desde entonces como un pueblo extraño á la provincia en todas sus antiguas relaciones, y en su lugar fué admitida la representacion de la Universidad de Irun, que no había tenido parte en esta excision. Congregadas en la villa de Elgoibar por el mes de mayo de 1653 las Juntas generales, Fuenterrabia prestó en ellas su obediencia y sumision á la provincia, desistiéndose formalmente de sus anteriores pretensiones; y al cabo de quince años de separacion volvió á la hermandad de Guipuzcoa con el mismo asiento que tenía antes en las Juntas provinciales".

Otra vez el proyecto de puerto navarro (1702)

Otra vez el proyecto de puerto navarro (1702). El informe de las Cortes de Navarra de 1795 que hemos aludido facilita también noticias del proyecto de obras portuarias efectuado a comienzos del siglo XVIII por los navarros en entendimiento con los hondarribitarras: "En el congreso de éstas (Cortes de 1702) se trató seriamente del asunto. Se comisionaron dos de sus individuos, que acompañados de un ingeniero reconocieron los terrenos desde esta Ciudad a la villa de Santesteban para abrirse carretera, y el río Bidasoa desde aquella villa hasta Fuenterrabía, para facilitar su navegación. En esa extensión se tasaron las costas de las obras, de que se formó plano, que existe. Se tomaron los informes precisos del tráfico y demás que pudiesen contribuir a la asignación de fondos para tal empresa y la de su manutención. Y bajo el conocimiento de todos estos antecedentes resolvieron las Cortes pedir por ley la facultad para poder hacer navegable el río Bidasoa desde Santesteban hasta la ciudad de Fuenterrabía, y para hacer carretera desde dicha villa hasta esta Ciudad, y para formar los arbitrios en las circunstancias propuestas en el pedimento. Esta ley, si no fue llanamente concedida, hubieron de influir en el decreto que sobre ella recayó, las vicisitudes de las guerras de Sucesión, según la conjetura que inducen el contexto del real decreto dado a aquel pedimento de ley en las circunstancias políticas de su época. Sin duda se computaron inferiores las ventajas que prometía el nuevo comercio con Fuenterrabía, a los dispendios necesarios para la habilitación de su puerto, la de la navegación del Bidasoa y la construcción de la carretera desde Pamplona hasta Santesteban, cuando no se verificó un proyecto tan examinado como recomendado a las Diputaciones".

Nuevo intento navarrista (1743- 1757). Nuevamente el informe de las Cortes de Navarra de 1795 nos proporciona datos importantes: "En la instrucción dada por las Cortes de 1743 y 44, se encargó el mismo pensamiento, el cual se extendió a solicitar con Fuenterrabía su incorporación como que sin ella quedarían los comerciantes navarros poco menos que a merced del Consulado y Provincia de Guipúzcoa, que con sobreimpuestos en los géneros o bajo pretexto de necesidades públicas, pudiera enervar el tráfico nuestro. Y no siendo Fuenterrabía de este Reyno, se originarían competencias de jurisdicción y se avocarían las causas de nuestros negociantes en apelación a la Chancillería de Valladolid, clásicos inconvenientes que todos se vencían segregada Fuenterrabía de Guipúzcoa. La Ylma. Diputación trató con la mayor circunspección de este punto con la ciudad de Fuenterrabía, y llana ésta en constituirse miembro de Navarra, consultó aquella en 1747 al obispo de Casia y a don Juan Gregorio Muniain, Gobernador entonces de esta plaza.El primero, nada sustancial dificultó, y el segundo, sólo el que hallaba tropiezo en la razón de Estado, porque sujetearíamos (dado el caso apetecido) nuestro interés al arbitrio de la Francia, siempre que estableciese aduanas sobre las márgenes a que se extiende su dominio, y franquearían los Pirineos a las tropas de aquel Soberano. Retrájose por el dictamen de Muniáin la Diputación de aquel encargo, que lo dieron por evacuado las Cortes en el año 1757". En 1754 "la ciudad de Fuenterrabía, con los lugares de su partido y jurisdicción, que son las universidades de Irún y Lezo y lugar de Pasajes de su banda" dio poder a los licenciados D. Juan de Arriaga y D. Miguel Antonio de Casadevante para gestionar en Madrid y ante la Diputación navarra su reincorporación a Navarra. Como contrapartida solicitaba asiento en Cortes con voz y voto y seguir manteniendo su superioridad militar, civil y económica sobre sus subordinados.

Otra vez puerto navarro, 1805-1814

Otra vez puerto navarro, 1805-1814. El 16 de setiembre del año 1805, la Diputación navarra solicitaba del rey la anexión a Navarra de Irún y Fuenterrabía, significando la gran importancia que tenía para Navarra la posesión de un puerto de mar. El rey accedió por real orden de 26 de setiembre del mismo año. El 10 de octubre el comisionado de Navarra, Miguel Escudero, tomó posesión de Hondarribia. La Diputación guipuzcoana elevó diversas representaciones al monarca, protestando contra la anexión, pero no fueron escuchadas por el rey, que ratificó la orden de 26 de setiembre (doc. en CCPV, t. III, fol. 494). Sin embargo, Guipúzcoa siguió intentando recuperar los territorios perdidos y por fin el 18 de agosto del año 1814, el virrey de Navarra, Conde de Ezpeleta, comunicaba a la Diputación navarra la decisión real de devolver los territorios a Guipúzcoa, hecho que tuvo lugar poco después.

Fuente: http://www.euskomedia.org/aunamendi/53955

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