Amaiur

Un monumento a los últimos defensores de la independencia navarra. En la sesión del sábado 15 de mayo de 1920, la Comisión de Monumentos de Navarra acogió unánime la propuesta que expresó el siguiente escrito y designó cuatro individuos de su seno, que sin levantar la mano la convirtieran en realidad:

"A la Comisión de Monumentos de Nabarra. Todos los pueblos cultos han recogido en sus Crónicas los hechos culminantes de su vida histórica; han trasladado al lienzo sus más notables episodios, han simbolizado en piedra los recuerdos salientes de su pasado. Lápidas, estatuas, grupos escultóricos hallamos por doquier evocando recuerdos de acontecimientos resonantes; sin salir del país vasco-nabarro; Moraza, Okendo. Elkano, Sarasate, Iparragirre, Gayarre, Villoslada, tienen su vida en piedra, como la Biblia la tiene en los tímpanos y en los capiteles de nuestras Catedrales. La batalla de Vitoria, el cerco de Bilbao, el sitio de San Sebastián, trazados están en mármoles y bronces. ¡Del extinguido Reino nabarro, ni una lápida nos habla!… Allá en los septentrionales bordes del que fue pirenaico Reino, en una leve eminencia sobre la pintoresca villa baztanesa de Maya, resonó vibrante desde las aspilleras de un castillo antes derruído que vencido, el último grito, el hálito postrero del Reino nabarro; allí los Jassos, los Vélaz, los Ezpeletas, se sacrificaron dignamente, en aras de la fidelidad a su patria. Estamos en deuda y deuda sacratísima con ellos y a repararla tiende y confío tenderá esta Comisión, tomando sobre sí para llevar a término feliz y honroso, la tarea de erigir en el montecillo o en la villa de Maya, un sencillísimo monumento que aun modesto, puede ser elocuente: un obelisco en piedra, en el cual debajo de la Cruz, se ostenten los escudos de las seis merindades; y en su basamento en dos lenguas, la dedicatoria: A los últimos defensores de la independencia nabarra. Tres individuos de esta Comisión podrían estudiar la realización de esta propuesta, si mis dignos y respetables compañeros la encuentran oportuna y razonable. Entiendo que nada se opone al proyecto; creo asimismo que ningún reparo alcance a mi proposición, porque a esta iniciativa no preside otra idea que la de rendir un sencillo tributo de justicia; ese mismo tributo rindió Madrid a sus hijos que se cubrieron de gloria al inmolarse por la independencia de su patria el 2 de mayo de 1808. Pamplona, 15 de mayo de 1920".

Toda la prensa navarra aplaudió, sin excepción, la iniciativa. Con ocasión del segundo Congreso de Estudios Vascos, la Comisión organizadora de la Sociedad de Estudios Vascos, dispuso para el día 23 de julio de 1920 una excursión a la Baja Nabarra o sexta merindad, para remarcar nuestra fraternidad a los adictos habitantes de Ultrapuertos y rendir a la vez un homenaje a los navarros que 400 años antes se sacrificaron en Maya por la libertad e independencia de su patria, con abnegación similar a las de Sagunto, Numancia y Calahorra. La excursión constituida por más de 400 personas, llegó a Maya en unos 70 automóviles, conduciendo las representaciones de las cuatro provincias hermanas y otras varias entidades. Ya que por apremios de tiempo no pudo para esa fecha erigirse el monumento proyectado, se dispuso al menos la colocación de la primera piedra y se procuró que tal ceremonia alcanzase solemnidad, cual si la terminación de la obra fuera un hecho realizado. El pueblo engalanado con banderas y colgaduras, los cohetes y txistularis, las campanas y los goras atronando el espacio, más los hurras y los vítores; la villa y sus cercanías invadidas por sus habitantes, escoltaron entusiastas a las autoridades y excursionistas, fundidos todos en un mismo sentir y entusiasmo del cual participaron las 14 villas baztandarras. La ceremonia comenzó por la lectura concebida en los términos siguientes: "En la villa de Maya, Valle de Baztán, hoy provincia, antes Reino de Nabarra, a los veintitrés días del mes de Julio del año del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo; mil novecientos veinte, rigiendo el Orbe Católico Su Santidad el Pontífice Romano Benedicto XV, ocupando el trono de España su majestad D. Alfonso XIII, gobernando la Diócesis de Pamplona el Iltmo. Sr. D. Fray José López de Mendoza, ejerciendo la cura de almas de la Villa el presbítero Párroco de la misma D. Cruz Goyenetxe, llega a esta localidad una numerosa agrupación de la Sociedad de Estudios Vascos, cuyo segundo Congreso se celebra actualmente en Pamplona, la antigua Iruña que fué Corte y Cabeza de este antiguo Reino nabarro, llevando a su frente una representación de la Excelentísima Diputación Foral y Provincial de Nabarra que firma en primera línea a continuación de esta acta, acompañados del mentado Sr. Párroco, del Ayuntamiento y vecindario de la villa en su mayor parte, mas una representación del Colegio de Lekaroz y otras personalidades, ascienden a una leve eminencia del terreno, que inmediata se eleva sobre la villa, lugar en el cual estuvo situado el Castillo de Amayur; y una vez situados en este paraje proceden a colocar la primera piedra de un monumento que a iniciativa de la Comisión de los artísticos e históricos de Nabarra, se ha de erigir en este lugar, para glorificación y perpetua memoria de los que, fieles a su patria y a sus reyes legítimos, aquí lucharon sin que cesaran en la defensa del castillo, ni aun derruido éste, ni extenuados de fatiga, ni faltos de víveres y municiones; patriótica obra ésta que proyectamos y costean muchos admiradores de aquellos valientes, en holocausto debido al heroísmo de los últimos defensores de la independencia nabarra, con objeto de que las generaciones sucesivas rindan tributo perdurable a los mártires de la libertad, de la justicia y de la legitimidad. Varios de los presentes pronunciaron breves discursos encomiando el valor de los bizarros soldados aquí sacrificados; el señor Cura Párroco bendijo la primera piedra con las preces de ritual, se estamparon en este documento las firmas que siguen y se encerró con períodicos del día y monedas de esta época la caja metálica que queda debajo de la primera piedra citada; terminado el acto con un responso rezado por todos los presentes en sufragio de los heroicos antepasados que el año mil quinientos veintidós aquí mismo se inmolaron por su patria nabarra". Seguidamente el párroco de Maya con la ceremonia de ritual, repitió la bendición de la dicha primera piedra, ya colocada en su lugar definitivo, del monumento y simultáneamente firmaron el acta las personalidades siguientes: D. Lorenzo Oroz, vicepresidente de la Excma. Diputación Foral y Provincial de Nabarra; D. Juan José Juanmartiñena, diputado; D. José María Badaran, diputado; D. Martín M. de Gelbenzu y D. Francisco de Usetxi, diputados forales también; alcalde de Maya, D. Julio Altadill, vicepresidente de la Comisión de Monumentos de Nabarra; D. Serapio Esparza, arquitecto encargado del proyecto; D. I. Rodriguez Villachica, diputado provincial de Bizkaya; D. Federico de Zabala, diputado provincial de Bizkaya; D. Ricardo Rezola, diputado provincial por Gipuzkoa; D. Justino Migueloa, diputado provincial de Alava; Laskibar'tar Kepa (D. Pedro de Laskibar), de la Diputación de Gipuzkoa; D. Antonio Pagoaga, de la misma Diputación; Euzko-Ikaskuntzaren Ordez, por la Sociedad Estudios Vascos; el secretario, D. Angel de Apraiz; los sres. D. Claudio Armendáriz, D. Carmelo Etxegaray y D. Enrique de Eguren, de la Junta permanente de dicha Sociedad; por Diario de Navarra, en su representación, Sergio Elizondo; como delegado de la Comisión de Monumentos de Estella, Pedro Emiliano Zorrilla; Mendexa-ko Alkatia (el alcalde de Mendeja) Solano'tar Karla (Carlos de Solano; Larea ta Arana'tar Jon (D. Juan de Larrea y Arana); Erotaetxe'tar Iñaki (D. Ignacio de Rotaetxe); por el Colegio de Lekaroz, Fray Eusebio María de Azpilikueta; D. Luis Oroz, secretario de la Diputación de Nabarra; D. Sergio Lazkano, por los Congresistas; por el Colegio de Alsasua, Donostiar Paul (Pablo de San Sebastián); y D. Pablo Artxanko y algunos otros. Seguidamente, a petición de la concurrencia, tomó la palabra el dignísimo señor D. Lorenzo Oroz, como diputado foral más antiguo, y pronunció el siguiente discurso:

"¡A cuán tristes reflexiones se presta para nosotros este lugar histórico! Aquí, en este mismo paraje donde nos hemos hoy congregado muchos amantes de nuestra historia, exhaló su hálito postrero la independencia de Nabarra. Aquí recibieron sus mortales heridas aquellos ilustres antepasados, en cuyos pechos anidaban la lealtad, el amor y la nobleza patrias. Aquí la roja enseña de Sanchos, Carlos y Teobaldos, salvaguardada por Otsondo e Izpegi, acariaciada por estas dulces brisas montañesas, enarbolada durante muchos siglos por las vigorosas manos de preclaros varones, fué abatida por la perfidia, la astucia y la sagacidad. Aquí antes derruído que vencido el Castillo de Amayur, cobijó a los postreros defensores de nuestra libertad y autonomía. Rodaron por las vertientes de esta colina, los pétreos sillares, almenas y barbacanas del baluarte final de Nabarra; y entre el choque de los aceros, el estrépito del hundimiento de la fortaleza, el estampido de las armas y el clamoreo de la lucha, la sangre de los Jassos, los Vélaz, Ezpeletas y Medranos, con las de otras estirpes y fieles soldados defensores de su Rey, corrió tiñendo estas laderas, testigos del valor nabarro. No recordemos ciertos hechos que cayeron bajo la crítica histórica, la cual ha fallado inexorable sobre los sucesos de aquellas fechas y sus resultas. Bien patentiza que no ignoráis ni habéis olvidado aquellos acontecimientos, vuestra presencia en este acto solemne. A semejanza de lo que es el Calvario para los cristianos, este lugar sagrado, santificado y regado con la sangre pura de nuestros ascendientes, ha de ser para nosotros paraje de religiosa y patriótica veneración, la Meca de nuestros amores y respetos, adonde acudamos para rendir homenajes a los héroes y tributarles una oración. La energía indomable y fidelidad ejemplar de aquellos insignes vascones han de quedar aquí perpetuadas en el mármol que pregonará a las sucesivas generaciones el honor, la lealtad y el valor indómito evidenciados en la defensa del Castillo de Amayur; el monumento que aquí erijamos sea testimonio eterno de la admiración y gratitud que nos merecen los esfonados guerreros que sobre estas peñas supieron inmolarse bajo (a Cruz que veneraron, el escudo que ostentaban, la bandera que tremolaron y la corona del martirio que serenamente soportaron. Antes de regresar, arrodillémonos elevando al cielo en favor de aquellos hijos de Vasconia, un sufragio, firmemente convencidos de que Dios les acogerá y ellos lo agradecerán desde la eterna mansión que sus virtudes les habrán deparado; y permitidme finalmente, recomiende a todos que jamás la discordia racial tenga asilo en nuestros corazones; permanezcamos unidos y así honraremos dignamente la memoria de nuestros antepasados, excelentes caballeros cristianos y patriotas ejemplares. ¡Viva Nabarra!".

A continuación pronunciaron discursos en euskara Cruz Goyenetxe, párroco de Maya, y el P. Tomás de Inza, capuchino, siendo tan aplaudidos como lo había sido el primero de los oradores. Inmediatamente se rezó por el Sr. párroco de Maya en alta voz un nuevo responso y con las formalidades de ritual se bendijo la primera piedra, bajo la cual y en el hueco previamente practicado, se colocó la caja metálica conteniendo el acta, periódicos del día y otros documentos, como también seis diferentes monedas de la época actual. La unanimidad navarra fue rota por motivos políticos merced a la campaña desatada por el jingoista Víctor Pradera. El 6 de enero de 1921, Pradera, pamplonés (1872-1936), que había seguido a Mella rompiendo con los jaimistas ( 1919), se opuso al proyecto en una conferencia pronunciada en el "Círculo Mellista" o "Centro Católico Español" de Iruña. Abrió de este modo una violenta polémica en la prensa y otras publicaciones. El propio Pradera nos lo cuenta. Esta es su versión personal. "Hace próximamente un año, el día 6 de enero de 1921 , en un discurso pronunciado en el Centro Católico Español de Pamplona, reprobé incidentalmente el proyecto de erigir en Maya un monumento en conmemoración de los agramonteses, traidores a Navarra y a España, que en el castillo de dicha villa defendieron la causa francesa en contra de la nacional (española)". El monumento fue inaugurado el 17 de junio de 1922 con retracción de bastantes personas que antes de la intervención de Pradera habían apoyado la iniciativa. Fue totalmente construido con mármol blanco de Almandoz. Ostenta los escudos de las provincias hermanas, el de Maya y los de las seis merindades, ornamentados con guirnaldas labradas simulando siemprevivas, apoyadas en la escocia que separa el segundo del tercer cuerpo del monumento. Este se halla constituido por un obelisco, que por su blancura se destaca a gran distancia sobre las densas y verdes masas del fondo arbóreo. En sus cuatro frentes se advierten inscripciones conmemorativas, una de ellas en vascuence y otra en traducción que comienza "a los hombres…". El conjunto de 7,75 metros de altura se apoya sobre una escalinata, en color gris, marcado por un octógono de cadenas que se apoyan en ocho pilaretes de hierro. La dirección correspondió al arquitecto de la municipalidad de Pamplona, autor también del proyecto, D. Serapio Esparza; tanto éste como el ejecutor de las obras don Martín Zabaleta, procedieron con absoluto desprendimiento, renunciando a toda percepción. "NAPAR-ASKATASUNAREN ALDE AMAYURKO ECHARRIAN BORROKA EGIN ZUTEN GIZONAI BETIKO ARGIA 1522", "A LOS HOMBRES QUE EN EL CASTILLO DE MAYA PELEARON EN PRO DE LA INDEPENDENCIA DE NAVARRA, LUZ PERPETUA.1522"; " 1522 JUAN DE ORBARA, ABAD DE URDAX JAIME VELAZ DE MEDRANO, ALCALDE DEL CASTILLO DE MAYA. MIGUEL DE JASSO, SEÑOR DE XAVIER.LUIS VELAZ DE MEDRANO. JUAN DE JASSO. VICTOR DE MAULEON. JUAN DE AGUERRE, DE ECHALAR. 1922";"NAVARRA AGRADECIDA A LOS POSTREROS DE- FENSORES DE LA INDEPENDENCIA DE NAVARRA. 1522-1922". Dice Altadill, que describe la inauguración que extractamos: Se hallaba representado (Baztán) por numeroso público; de la capital acudieron dignísimas personas; el clero del valle tomó buena parte en la fiesta; y los pobladores de la villa, sin exceptuar uno, realzaron el acto engalanándolo y remarcando con su actitud la íntima satisfacción que experimentaban. A las II horas, entre el atronador campaneo y el estallido incesante de cohetes y voladores -precedidos de la bandera, la Corporación municipal y los txistularis del valle-, los concurrentes ascendieron al lugar mismo que ocupó el castillo de Amayur, y allí se comenzó por bendecir el monumento, inmediatamente se celebró una solemne misa de Réquiem en sufragio de los guerreros muertos en 1521- 1522. Cumplido este deber, la más caracterizada persona de las allí presentes, Arturo Campión, pronunció un discurso. El vascófilo y párroco de Maya, Cruz Goyenetxe, vertió al vascuence las vibrantes palabras del Sr. Campión. El municipio de Maya testificó sus delicadas gratitud y hospitalidad, obsequiando a los forasteros con una espléndida comida. Había dispuesto para terminar la fiesta de ese día un Alkate soñua, bailada por la propia corporación, ante la Casa Consistorial en la plaza de los Fueros. Se celebró el baile vasco con toda solemnidad. A la segunda parte del baile se agregó la juventud masculina de la localidad. La tercera parte ascendió aún más en vistosidad y atractivo, puesto que se sumó la juventud femenina, luciendo sus vistosas galas y bailando un aurresku.

Fuente: http://www.euskomedia.org/aunamendi/21432/70909?q=amaiur&numreg=4&start=0



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